Cuidado con la luna, que alumbra pero ciega. Y te
atrapa sin quererlo.
Cuidado, también,
con las estrellas. Cuidado con perderte entre ellas, que aunque más bonitas que nada en el mundo, explosionan sin
avisarte y te llevan con ellas.
Cuidado con la noche que es preciosa y peligrosa.
Igual que tú,
que brillas, atrapas, pierdes y explosionas sin avisar.
Y qué
quieres que te diga… así,
en ti, no quiero que sea nunca de día.