Ha sido un año increíblemente...¿bueno? ¿terrible? ¿doloroso? ¿esperanzador? Quizás todo a la vez.
Se han ido personas importantes de mi vida; algunas aunque fuera de ella siguen estando ahí, otras, simplemente son aire (desaparecieron) o ceniza (de esa que se te mete en los ojos y no te deja ver con claridad, que duele y ciega). Pero han llegado también personas increíbles en mi año, casi sin darme cuenta me han robado un poquito del corazón y me han ofrecido otro del suyo.
Ha sido uno de los años más lentos y rápidos al mismo tiempo. Cómo una montaña rusa he subido y he bajado, a veces demasiado rápido como para reponerme o darme cuenta de dónde estaba. Si hubiera sabido como iba a ser, mi deseo del 2013 habría sido un brújula para no haber estado tan perdida.
Pero el 2014 ha aprendido de su predecesor y no va a caer en los mismos errores, pero sí va a seguir el ejemplo de sus aciertos y victorias (que no han sido pocas).
Mi propósito de este año es ser feliz y después...después todo lo demás.

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