A pesar de que no quiera encontrar los recuerdos, me puede la intención.
Dudar de mí me hace sentir cuánto te di, no hay que pedir perdón.
Dime por qué me pudo tu constante fantasía,
que me acostumbré a tu risa como el mar va con su brisa
y me acostumbré a tu mundo como el marinero al rumbo,
como el tiempo a los segundos, como el perro al vagabundo.
Deja que este aire lleve en forma de palabras lo que siente el corazón
Que aferrado al alma se ha sumido en la nostalgia y se muere de dolor
Que el recuerdo es algún muro donde se estrella el futuro y se estanca al avanzar.
LOS FINALES NUNCA ACABAN,
Y LOS PLANES, PLANEANDO YA SIN ALAS,
LLEGAN TARDE.
Me acostumbré a tu magia como el triste a la nostalgia.
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